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Elegir las mejores fotos del carrete: suelta todo y quédate con diez

Suelta tus fotos en la caja de abajo y la herramienta mide cada una en enfoque, exposición, color y parecido con las demás, y se queda con el grupo más fuerte que además sea distinto entre sí. Por defecto, diez. Cada elección y cada descarte vienen con su motivo, para que puedas llevarle la contraria.

Esto funciona en tu navegador. Tus fotos se leen y se miden en esta página y ninguna de ellas se sube a ningún sitio.

Suelta aquí las fotos entre las que no sabes elegir

O arrástralas hasta esta caja. Cien o más no es problema: las va procesando de pocas en pocas para que la página siga respondiendo.

Por qué elegir es la parte difícil, no disparar

Hacer doscientas fotos en un finde no cuesta nada. Bajarlas a diez es donde se atasca todo el mundo, por un motivo que no tiene que ver con el gusto. Hiciste once fotos de la misma mesa porque mirabas la pantalla entre una y otra, y en miniatura las once parecen bien. Ir y venir entre ellas es la forma menos útil de gastar una tarde.

Parte el trabajo en dos. Primero fuera todo lo que técnicamente no vale para publicar: la foto donde alguien se movió, la que tiene el cielo convertido en una sábana, las diez que son la misma foto. Esa parte es mecánica, y es lo que hace la herramienta de arriba. Lo que queda es la decisión interesante, qué momentos quieres contar, y esa sigue siendo tuya.

La regla que hace que un carrusel parezca cuidado es que no haya dos fotos que se sientan la misma foto. Nueve fotos cálidas de interior se leen como una sola mancha aunque cada una esté bien. Por eso la herramienta no se queda simplemente con las diez de mayor puntuación: cuando una foto fuerte entra en el grupo, frena a las que se le parecen en color y encuadre y deja pasar a otra algo más floja pero distinta.

Qué mide, y qué no puede juzgar

Cuatro medidas, tomadas sobre una copia pequeña de cada foto para que cien de ellas no bloqueen tu navegador.

  • Enfoque. Un filtro laplaciano responde a los bordes, y la varianza de su salida es alta en una foto nítida y se hunde en una movida o desenfocada. El número que ves en cada ficha es esa varianza, comparada con el resto de tu tanda y no con un valor absoluto.
  • Exposición. El histograma de brillo da el nivel medio, la proporción de píxeles quemados a blanco puro y la de aplastados a negro. Las luces quemadas son lo único que ningún editor devuelve, así que penalizan más que nada.
  • Casi repetidas. Cada foto recibe un hash perceptual de 64 bits a partir de una transformada de coseno discreta sobre una copia gris de 32 por 32. Dos disparos de la misma escena se diferencian en pocos bits aunque uno esté recortado o algo más claro. Lo que cae dentro del umbral se agrupa y solo sobrevive el más nítido y mejor expuesto.
  • Color. Un histograma de tono ponderado por saturación da el color dominante de cada foto. Eso alimenta la regla de variedad y el punto de color de cada ficha.

Y ahora la parte honesta. Nada de esto sabe de qué van tus fotos. No puede saber que la foto blanda es la única en la que tu hermana se ríe de verdad, ni que la foto aburrida de un ticket es el chiste que hace que el carrusel funcione. Mide si una foto está técnicamente bien y si es distinta de sus vecinas, no si significa algo para ti. Trata el resultado como una preselección y no como un veredicto.

En qué orden publicarlas una vez elegidas

La herramienta te las devuelve de más fuerte a menos fuerte. Eso es un ranking, no un orden de publicación. Reordena tus diez con estas reglas.

La primera es toda la publicación. Mucha gente ve el primer cuadro y ya está, así que ahí va tu mejor foto aunque sea la más obvia: una cara, un sujeto claro, un color que frene el dedo.

Alterna plano abierto y plano corto. Dos paisajes seguidos se anulan. Una habitación, una mano, una calle, una cara se lee como una historia porque la distancia cambia.

Reparte el color. Si han sobrevivido tres fotos doradas, sepáralas. El punto de color de cada ficha hace que eso se vea de un vistazo.

El chiste, la penúltima. La movida, el ticket, el perro debajo de la mesa.

Cierra con algo tranquilo. Un plano abierto sin caras avisa de que el carrusel ha terminado. El botón de copiar que hay debajo de las elegidas escribe los nombres de archivo en orden, para que puedas seleccionarlas así en la app de fotos.

Cuántas fotos publicar, y cuándo cortar más

Diez es el valor por defecto porque un carrusel admite veinte y más o menos la mitad es donde aguanta la atención. El rango práctico es de seis a doce. Por debajo de seis se lee como una publicación normal. Por encima de doce, la cola se la salta todo el mundo, y ahí están justamente tus fotos más flojas.

Ajusta por la ocasión, no por cuántas fotos tengas. Una noche de fiesta son seis u ocho: un sitio, un modelito, y las fotos se repiten deprisa. Unas vacaciones de varios días aguantan doce, porque la luz y el escenario cambian de verdad. Un cumpleaños se queda entre ocho y diez, y una boda como invitada, en ocho.

Si dudas, pon la herramienta en doce, mira las tres últimas y pregúntate si las echarías de menos. Es una pregunta mucho más fácil que elegir entre doscientas, y la respuesta casi siempre es que no. Entonces baja a nueve y publica eso. El método completo está en la guía para elegir qué fotos subir.

Cuándo llevarle la contraria

Cada foto descartada muestra el motivo, con números donde los hay: la distancia de hash respecto a la foto que repite, la proporción del encuadre quemada, cómo queda su enfoque frente al de tu tanda. Una herramienta que solo dijera no elegida no te daría nada con lo que discutir.

Contradícela en tres casos. Cuando el motivo es casi repetida pero las dos fotos no son el mismo instante, porque las expresiones cambian entre disparos y el hash no mira las caras. Cuando el motivo es movida y el movimiento es del sujeto y no del pulso, que muchas veces es la mejor foto de la tanda. Y cuando el motivo es se quedó fuera por poco, que significa que no tenía nada de malo.

Usa el botón de sustituir en cualquier elegida y coge una del montón de descartadas, o arrástrala si lo prefieres. La numeración se mantiene, y la foto que has sacado pasa al montón con una nota diciendo que la cambiaste a mano.

ShutterAI hace esta misma curación en el móvil, sobre el carrete que acabas de disparar, junto a los looks de carrete, Best Face para las ráfagas de grupo y las frases en tu propio tono. Esta página es la parte que se puede regalar en un navegador y que no necesita instalar nada.

Preguntas frecuentes

¿Cómo elijo las mejores fotos de un carrete?

Haz dos pasadas. Primero quita lo técnicamente débil: lo movido, lo quemado y cada repetición de una foto que ya tienes, que es lo que hace la herramienta de arriba en unos segundos. Después elige entre lo que sobreviva por lo que cuenta, y comprueba que no haya dos que parezcan la misma foto.

¿Se suben mis fotos a algún servidor?

No. La herramienta lee los archivos con el decodificador de imágenes del propio navegador, los mide sobre una copia pequeña en un canvas y te enseña el resultado. No hay ninguna petición de red y al cerrar la pestaña no queda nada.

¿Cómo detecta las fotos casi repetidas?

Reduce cada foto a un cuadrado gris de 32 por 32, le aplica una transformada de coseno discreta y saca un hash perceptual de 64 bits. Dos fotos se agrupan cuando se diferencian en menos de unos doce bits, lo que detecta la misma escena aunque una esté recortada o más clara.

¿Puede saber si una foto es buena de verdad?

Puede saber si está nítida, bien expuesta, con color y si es distinta de tus otras fotos. No puede saber si te importa, si la expresión es la buena o si el encuadre es una decisión. Trátalo como una preselección.

¿Aguanta cien fotos o más del carrete?

Sí. Las procesa de una en una con una barra de progreso y devuelve el control al navegador entre cada una, así que la página sigue usable mientras trabaja. Se detiene en 400 fotos por tanda.

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